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En el año 2010, resoné de manera potente con un grupo de terapeutas que acompañaba personas en sus procesos a través de la figura del niño interior. Era la primera vez que conectaba a un nivel profundo con el cuerpo y las emociones. Comprendí que nuestro cuerpo es la herramienta más real para navegar los mapas de las luces y las sombras de nuestra psique. Y también que las emociones son un instrumento más de su sabiduría para señalarnos lo que está ocurriendo con nuestro niño interior, aquí y ahora.

Honrar la sabiduría maestra del cuerpo, vivenciarlo con atención y observación plena constituye el eje de mi práctica como terapeuta transpersonal.

Una de las herramientas que contribuye a este propósito, además del Mindfulness, es Inner Bonding, un poderoso proceso psico-espiritual que auna a través de un método de seis pasos, un trabajo sostenido con el cuerpo y las emociones a través de la conexión espiritual.

Nuestra experiencia en la vida nos ha regalado muchos episodios de dificultad y dolor, pero hoy día todos podemos elegir la posibilidad, con nuestros propios recursos, de sanar de raíz, nuestros temores, adicciones o patrones tóxicos. Conozco personas creativas e inspiradoras que sin embargo carecen de relaciones afectivas sanas o de patrones de relación saludables con su cuerpo. A lo largo de los retiros de mindfulness he observado que muchos meditadores se relacionan con la práctica desde un lugar herido, con la intención de evitar sentir. Y observo con compasión que albergamos, tantas veces, falsas creencias en torno al dolor. Muchas de nuestras emociones esenciales, duelen. Cuando observo que una persona a la que amo, tiene el corazón cerrado, siento la impotencia de no poder conectarme con ella. O cuando siento una pena profunda por dejar atrás una relación o la vida de un ser querido.

Albergamos muchas resistencias a gestionar cualquier emoción dolorosa porque así lo aprendimos, la mayoría, cuando éramos niños. Hoy en nuestro cuerpo de hombre o de mujer adultos, aún habita un niño esencial, con necesidades básicas de sentirse amado, a salvo y valioso. Muchas veces, hemos olvidado esta voz interior que necesitamos también para gozar, vivir plenos, amar y tomar decisiones relevantes.

A través del método Inner Bonding, rescatamos esta figura interna del niño para vivir mas acorde con nuestro propósito y sentido vital, también para comprender que necesitamos una guía maestra de intuición y verdad que nos ayude a tomar las decisiones más auténticas y amorosas que es nuestro guía espiritual.

Como seres espirituales, necesitamos desarrollarnos amorosos, despertando nuestra genuina voz para vivir plenos desde nuestra mejor versión.

Somos esencialmente seres de luz, con un talento y unas capacidades innatas, únicas. Todos podemos elegir en cada momento cómo nos relacionamos con lo que nos pasa, una relación tóxica, un trabajo insatisfactorio, una familia de origen cruel o una persistente e incomprensible ansiedad. Únicamente tenemos dos opciones de elección: o el camino del miedo, el control y la protección para evitar sentir o el camino de apertura y aprendizaje del amor, a través del miedo o el dolor.

El universo escucha nuestra intención, nuestros pensamientos y nos apoya cuando estamos dispuestos a tomar el cien por cien de la responsabilidad de las emociones y memorias que alberga nuestro niño interior, gestionándolas y emprendiendo acciones amorosas para su mejor bien. Sin acción, no hay sanación.

¿Estás dispuesto a escuchar a tu niño interior y a reconocer que es la persona mas importante de tu propia vida?